Introduce un dominio o una URL y verás cada salto de la cadena, con su código y su tiempo de respuesta.
Una redirección HTTP envía al usuario y a los motores de búsqueda de una URL a otra. Aunque es una práctica estándar tras migraciones o cambios de estructura, cadenas largas o bucles de redirección degradan la velocidad de carga (Time to First Byte) y diluyen la autoridad SEO (Link Equity).
Esta herramienta sigue cada salto de la cabecera Location para verificar que la redirección responda con códigos limpios (301 permanente o 302 temporal) y termine sin saltos intermedios inseguros en HTTP.
Lo ideal es tener 1 solo salto directo hacia la URL canónica final. Más de 2 o 3 saltos ralentizan la experiencia del usuario y hacen que rastreadores como Googlebot puedan abandonar el rastreo.
El código 301 indica un traslado permanente y transfiere la autoridad de enlace (PageRank) a la nueva URL. El 302 es temporal y los buscadores suelen mantener indexada la dirección original.
Las redirecciones son solo una pieza. Certificado, DNS, cabeceras, puertos: compruébalo todo gratis en un minuto.