Escribe tu dominio y te devolvemos todo lo que un desconocido puede averiguar sin tocar nada: certificado, DNS, cabeceras, correo y exposición. Con una nota y qué arreglar primero.
Emisor, validez, días hasta la caducidad, algoritmo de firma, cadena completa y si el certificado cubre de verdad el dominio consultado. Un certificado caducado tumba tu web entera sin avisar.
A, AAAA, MX, NS, TXT, SOA y CAA. Sin registro CAA, cualquier autoridad certificadora puede emitir un certificado para tu dominio.
HSTS, Content-Security-Policy, X-Frame-Options, X-Content-Type-Options y Referrer-Policy. También si tu servidor va anunciando su versión exacta, que es media hora de trabajo regalada a quien busque un exploit.
SPF, DMARC y DKIM. Sin DMARC, cualquiera puede enviar correo haciéndose pasar por tu dominio, y tus clientes no tienen forma de notarlo.
DNS inverso, sistema autónomo y proveedor. Si tienes un CDN delante, te lo decimos: lo que se ve desde fuera es el CDN, no tu servidor.
Registrador, fecha de registro, fecha de expiración y estados de protección. Un dominio caducado se lleva por delante web y correo a la vez.
Un análisis externo ve la fachada. No ve si tu SSH acepta contraseñas, si tienes binarios SUID que no deberían estar ahí, si te faltan parches de seguridad o si alguien dejó un fichero world-writable. Eso solo se ve desde dentro, y para eso está el agente.